martes, 2 de septiembre de 2008

Perfil revolucionario



"Revolucionarios y abstencionistas se nos ha llamado, por los prejuicios interesados e incapaces. Esa es, precisamente, la expresión cierta e integral del concepto que hemos tremolado como la imposición más suprema de nuestros deberes"

"La lucha es de la opinión, contra los gobiernos rebeldes alzados contra las leyes y respetos públicos, y cuando no hay en la visión nacional ninguna esperanza de reacción espontánea, ni posibilidad de alcanzarla normalemente, es deber sagrado de patriotismo ejercitar el supremo recurso de la protesta armada a que han acudido casi todos los pueblos del mundo en el continuo batallar por la reparación de sus males y el respeto de sus derechos."

"El esfuerzo hecho al calor de convicciones y deberes sagrados, no se esteriliza nunca en desenlaces negativos. Hay siempre fecundación de savia nueva en las inmolaciones sufridas y en los sacrificios. Los que son capaces de realizarlos, con alta visión de la felicidad de la patria, están siempre en el corazón de los pueblos"

"Las revoluciones están en la ley moral de las sociedades, y ni es dado crearlas ni es posible detenerlas sino mediane reparaciones tan amplias como intensas son las causas que las engendran"

"No dejamos ni un instante de estar a la altura del sagrario de la Patria, que tanta razón y conciencia nos ha dado para comprenderla; y tengamos muy presente que simbolizamos todas las irradiaciones de la más cruenta lucha después de la Independencia, aquella que ha causado los mayores mártires a la humanidad a través de los siglos".


Yrigoyen participará de la lucha armada junto con el radicalismo. Hablar de Don Hipólito muchas veces será recurrir a la historia de los comienzos del radicalismo. La doctrina partidaria gira alrededor de su figura, así lo fue toda la historia, “La Declaración de Avellaneda”, el gobierno de Illia quién se reconocía yrigoyenista, etc. Por eso me parece oportuno remarcar la figura del gran caudillo radical, porque es un emblema de la historia política argentina, y difícilmente podamos entender el siglo XX argentino si no conocemos su obra y su pensamiento, que ha sido muy difamado y olvidado por diferentes corrientes históricas.

Yrigoyen había tenido un pasado cercano a las armas incluso antes de 1890 ya que su tío Alem le había conseguido un trabajo de comisario. Igualmente, a pesar de que se reconoce que cumplió con su labor, no tuvo oportunidad de tener que utilizar las armas, de hecho se supone que su trabajo fue puramente organizativo. Pero con los levantamientos armados tendría un rol más activo. En las tres revoluciones será líder (en la última de 1905 será él el máximo conspirador) y luchará con las armas. Las facciones que le tocó dirigir siempre tuvieron un gran desempeño. Supo conquistar gran porcentaje de los partidos del conurbano bonaerense y dominar tranquilamente la zona.

Pero no vamos a referirnos a su persona como un estadista de guerra, lo que pretendo es hacer hincapié en que motivo que arriesgara su vida por luchar con un fusil. Nuevamente al entrar en el ideario yrigoyenista es como hablar de los comienzos del radicalismo. Pero no intento que sea de otra manera tampoco, por el contrario, quiero demostrar que tanto el yrigoyenismo como los inicios revolucionarios del partido son paralelos, y como la doctrina se construye con esta base y todos aquellos que buscaron agiornar estas ideas partieron de acá. Si leyeron “Yrigoyen y la oligarquía” en el blog sabrán cuál era la relación Yrigoyen-aristocracia. Un krausista como él, con su idealización de la unidad de la humanidad, de la solidaridad, de la austeridad se veía conmovido por la corrupción que gobernaba la nación. Lo que él buscaba (siempre partiendo de la teoría krausista) era que la nación se encontrase verdaderamente dirigida por sí misma y para sí, confirmando la frase del cuadillo de que los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos. Siempre nos vamos a encontrar con el krausismo en Yrigoyen, por lo que podríamos decir que lo que guío su forma de gobernar no fueron las ideas ni de una generación, ni las de algún estilo económico ni político, fue la filosofía la que formaría su ideal. Creer que las personas tienen el derecho de decidir sobre sus vidas, conlleva implícito que los pueblos tienen derecho a elegir su gobierno. Esto es lo que llevará a Yrigoyen a unirse a la causa radical de su tío, a luchar contra una oligarquía corrompida y más tarde a tener una política tendiente a la autodeterminación de los pueblos y al antiimperialismo.

Por otro lado, Don Hipólito creía que la nación se había fundado con la lucha armada, y ahora que los ideales de Belgrano, San Martín y Moreno se habían ido de los gobernantes del país, era necesario reivindicar, reconstruir y reafirmar los ideales que fundaron a la República Argentina. El yrigoyenismo tomará un fuerte tendencia al nacionalismo y la defensa del patrimonio nacional. Se considerará al enemigo en la lucha armada como lo ajeno, lo corrupto, lo no-nacionalista. Todo eso don Hipólito lo va a englobar en el término “Régimen”. Ante el régimen más falaz y descreído luchará el radicalismo, o la causa como le gustaba decir, que va a simbolizar a lo puro, lo austero, lo popular y lo nacional. Somos la causa contra el régimen…


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